Cuando tus ojos achinados y tu boquita comienzan a sonreír es simplemente una sensación de ternura que envuelve a mi corazón; que me llama hacia ti, diciendome que no me dejará ir. Al verte me dices con tu mirada que todo estará bien, sintiendo que me abrazas tiernamente con tu mirar. Que al escucharte hablar terminó de comprobar que te amo mucho más.
Llegara el momento en el que no me encuentres más. Y será entonces que me extrañarás; porque no supiste apreciar el tiempo en el que pudiste demostrarme todo tu amor. Al parecer piensas que hay más vida que tiempo, pero no es así. Sólo espero que algún día leas estas palabras y te acuerdes de mi; y del tiempo que perdiste no estando a mi lado. En la vida hay días rosas, grises y negros. Yo podría darte rosas pero al parecer no las quieres. Quizá llegue alguien que si las tome. Y las aprecie. Esas horas rosas; horas perdidas, horas malgastadas que jamás volverán. Jamás.